Durante las obras que se realizaron en el barrio Rotxapea de Pamplona en 2022, al ampliarse la clínica Padre Menni (antigua Congregación de Hermanas Hospitalarias), se localizaron restos de una noria de sangre bajo el subsuelo del actual edificio.
Junto a un cercano pozo de piedra, serían los vestigios de antiguos aprovechamientos hidráulicos asociados al convento de Santa Engracia (una congregación de religiosas clarisas establecidas inicialmente, y durante casi seis siglos, en Pamplona , entre 1228 y 1794). Este complejo monástico, perduró hasta su forzado derribo en 1794 en el contexto de la Guerra de la Convención.

Aquí reconstruida, es un ejemplo de las múltiples obras en relación con el agua a lo largo del Arga en su paso por Pamplona.
La estructura localizada, de época medieval, consiste en una profunda zanja excavada hasta el nivel freático sobre la que se levantan sendos arcos rebajados en los lados largos y apuntados en los cortos, que sostendrían una noria de madera de más de 5 m de diámetro. La obra serviría para elevar el agua que se utilizaría para regar las huertas del convento. Una serie de engranajes hacían que girara con el movimiento de un animal de tiro (de allí el término de «noria de sangre”).

Plano de 1719, con la ubicación del antiguo convento de las clarisas.
Texto tomado del panel explicativo, que por cierto, tiene puesto «Padre Meni«, faltándole una n.
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